Garantía fast casual

Garantía fast casual

La historia de Pomodoro es un ejemplo de manual sobre la evolución que está viviendo la hostelería en nuestro país, con una transición discreta y pionera de la restauración tradicional a la organizada.


Fuente: Restauración News.  A pesar de tener su origen en una familia de hosteleros sevillanos con más de 20 años de experiencia en el sector, la marca Pomodoro vio la luz en 2011 a raíz de la crisis que sacudía la economía española. La falta de recursos hizo descender la rentabilidad de los más de 20 locales que mantenían abiertos en propiedad sus fundadores, especializados en asadores en horno de leña con un ticket medio alto. La solución pasó por su reconversión en un modelo de negocio adaptado a la realidad económica del público.

Partiendo de la pregunta de por qué una pizza, que se elabora con ingredientes muy asequibles, se cobraba a 12 euros, los fundadores centraron su reconversión en un modelo de restauración italiana con guiños tex mex a precios asequibles. Además, apostaron por una carta monoprecio donde todos los platos costaban 3,90 € con la idea clara de atraer a ese público juvenil que no renunciaba a su ocio, así como a familias con pocos recursos. “En lo peor de la crisis los chavales no dejaron de tener 20 euros en el bolsillo y las familias podían comer por 30 euros con nosotros”, aclara Alfredo Santa-María, responsable de Expansión.

A estos alicientes se añadieron otras singularidades de la marca como la suma de la cantidad a los factores de calidad y precio o la operativa con servicio de mesa. En su propuesta mixta entre fast casual y fine dining el cliente llega al local, encarga su comida, la paga y se sienta con su bandeja y su bebida hasta que un camarero le lleva su pedido hasta su mesa en menos de 5 minutos. “Aunque paguen un precio muy ajustado, los clientes salen de nuestros locales con la sensación de haber ido a un restaurante con servicio en una mesa con mantel, servilletas, cubiertos de metal y vasos de cristal”.

La propuesta se mostró rentable tanto para la marca como para el público, ya que la materia prima hacía sostenible su política de precios. Tras probar el modelo con éxito en sus 4 primeros locales, Pomodoro pasó en 2013 a franquiciar. Desde entonces su crecimiento fue constante, lo que propició una transición de una empresa familiar hacia una marca de restauración organizada a través de varios hitos.

[…] Seguir noticia aquí.

Los comentarios no están permitidos.